viernes, 19 de noviembre de 2010

La Improvisación en escena


Improvisar en escena es poner lo sentidos a su máximo potencial. Cada uno por separado y a su vez juntos conforman un núcleo de posibilidades infinitas de desarrollo en la acción. El oído, el tacto, el gusto, la vista y el olfato sobrepasan los límites cotidianos para generar una nueva instancia de conocimiento personal en el caso si es individual, o colectiva si es grupal. Se percibe una nueva sensibilidad en cada nueva improvisación, por ende cada improvisación es única en todas sus formas, colores y desarrollos. La libertad se plantea como infinita, dependiendo solo de la relación que surge con otro si es que es grupal, o las condicionantes del momento como el entorno físico, mental y/o emocional del Improvisador. La música en ocasiones llega a formar parte de esta condicionante, pero como tal se incluye también como un referente de improvisación, creando intrínsecamente a la par con el bailarín o ejecutante.
Referente a los sentidos Steve Paxton iba más allá. Proponía un nuevo sexto sentido en el Contact Improvisación, el cual lo constituía el Ser; el estar presente en escena; apegado intrínsecamente a la realidad circundante. Hago una libre analogía con esto a la similitud que encuentro en el Yoga, tanto en sus aspectos físicos, mentales y/ o espirituales. El Yoga en su estado también trabaja sobre un cuerpo físico y todos sus sentidos en concordancia, canalizando de tal forma las energías que el ser se transforma en uno solo, atento de una practica personal y global en el sentido cósmico, abstraída en su desarrollo pero conciente al máximo de una entidad superior.
En el caso de la Improvisación en escena la entidad superior lo constituye el desarrollo de la misma, la cual es mas importante que cualquier interpretación personal en cuanto a técnica formal de danza o ego del interprete, sino mas bien lo que trasciende en una propuesta artística es el desarrollo y evolución general de la obra en su conjunto, y lo que se puede desprender de ella, con el supuesto además de que contamos con un receptor activo, e inclusive participe de una reinterpretación de lo sucedido.
El ser en escena entonces es único e irrepetible, al igual que la Improvisación y su trascendencia acontecerá si se crea y trabaja con la verdad absoluta, es decir con la total conciencia y claridad de aquello.


F I R d.r.
Nov. 2010

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